miércoles, 29 de julio de 2009

Expectativas reunión Campo-Gobierno

Empresarios aseguran que las inversiones están "paralizadas"

El titular de la Asociación Empresaria Argentina, Luis Pagani, reclamó al Gobierno "tomar medidas antes de diciembre", al hablar en un coloquio de la Unión Industrial de Córdoba
El titular de la Asociación Empresaria Argentina (AEA), Luis Pagani, advirtió que las inversiones están "paralizadas" y reclamó al Gobierno "tomar medidas antes de diciembre", al hablar en un coloquio de la Unión Industrial de Córdoba.Según Pagani, la parálisis se nota actualmente más en las inversiones que en la actividad misma, por lo que espera que el Gobierno de Cristina Kirchner "tome nota y dé participación a los empresarios en el diálogo". Así lo aseguró el empresario en el Segundo Coloquio de la Unión Industrial Argentina (UIA), seccional de Córdoba, donde se mostró junto al presidente de esa entidad, Héctor Méndez. El empresario solicitó a la administración central que ponga en práctica nuevas medidas antes de diciembre, mes en el que se modificará el Congreso. Preocupado por la situación del sector privado, puntualizó también que "la cuestión del campo fue ayer", haciendo referencia a que es un conflicto que data de mucho tiempo y debe tener una solución rápida.
Pagani y Méndez aprovecharon el coloquio para desmentir cortocircuitos entre las dos entidades, después de la supuesta polémica desatada tras la publicación de un documento en forma unilateral por parte de la AEA. "El documento ha tenido una gran importancia para la sociedad y el sector empresario", dijo Méndez, y añadió que fue "una declaración bastante amplia y ha tenido gran aceptación en el sector empresario y la sociedad civil y política". De esa forma, los titulares de la AEA y de la UIA aclararon que no tienen "diferencias" por la publicación de ese documento y dejaron bien diferenciados los roles que tienen cada una de las entidades.
Afirmaron que hay un conjunto de cuestiones en las que piensan lo mismo, respecto a problemas que el país y el Gobierno deben resolver urgentemente. Bajo el lema "Qué modelo industrial necesitamos para la Argentina de los próximos años", culminó el coloquio industrial organizado por la Unión Industrial de Córdoba (UIC). El encuentro contó con la participación de unos 600 empresarios de todos los rubros y también con los principales referentes privados. Además de Pagani y Méndez, participaron Cristiano Rattazzi (presidente Fiat) y Roberto Urquía (director AGD), entre otras figuras, así como también el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti.
Fuente: Infobae

lunes, 20 de julio de 2009

Buen clima para los cultivos, no para los precios

En Estados Unidos, el 70 por ciento del maíz está entre bueno y excelente. Lo mismo ocurre con la soja. Ambos cultivos podrían tener rindes récord.
Otra semana de bajas para los precios internacionales de los principales granos. Mientras que la soja acumula bajas de más de 20 por ciento (descontando más de 100 dólares desde los topes de junio), el maíz acumula un retroceso de 50 dólares y que equivale a casi 30 por ciento del valor que tenía un mes antes. En la semana hubo diversos factores que explicaron las bajas.
Uno de ellos fue el reporte del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda), que reconoció que en Estados Unidos se sembró mucho más maíz de lo que se pensaba e incrementó en casi 10 millones de toneladas el potencial de producción. Pasó de poco más de 303 millones de toneladas a algo más de 312 millones de toneladas. Con un mayor acarreo de stocks de la campaña que está terminando –por el menor consumo de maíz para etanol que se está dando por estos meses en Estados Unidos– y con una cosecha más alta, se revisaron al alza los stocks finales de la campaña 2009/10 en casi 12 millones de toneladas. El Usda también reconoció los nuevos datos de siembra de soja pero mantuvo estable las estimaciones de rindes, aumentando en casi 2 millones de toneladas la producción estimada y trasladando a stocks más mercadería de la que el mercado esperaba.
A pesar de los nuevos balances, el clima fue el principal argumento bajista. Estados Unidos está en pleno mercado climático; con la soja y el maíz en plena fase de floración y polinización. Aunque el desarrollo sigue avanzando con mucho retraso en comparación con los ritmos normales, la calidad que presentan los cultivos supera a la mayoría de los registros.
El maíz es el producto más prometedor. Con la proporción de los cultivos en estado bueno y excelente en un piso del 70 por ciento, la calidad de esta temporada es superada sólo por la campaña 2004/05 cuando se registró el rinde récord de 100 quintales por hectárea. Esto acentúa el optimismo productivo, lo que obliga a trabajar sobre la posibilidad de volver a obtener rindes récord; lo que implicaría una cosecha todavía más alta y un balance aún más holgado de lo que se estimó el viernes. La soja también promete buenos resultados productivos. Con más del 65 por ciento de los cultivos en condiciones buenas o excelentes también se prometen récords de rindes.
Otro elemento que contribuyó al ánimo de los mercados fue la decisión de China de liberar espacio en sus silos. Luego de haber adquirido durante los últimos meses gran parte de la cosecha doméstica, el gobierno se decidió a vender dos millones de toneladas de maíz, medio millón de toneladas de soja y 750 mil toneladas del trigo que tiene en sus reservas, lo que implicará mayor competencia en cada uno de los mercados.
El mercado climático es sinónimo de volatilidad y sensibilidad ante los pronósticos; y en él estamos. Lo que este año está demostrando es que los movimientos bruscos de precios se están definiendo con tendencia en baja. En este ánimo influye la posición cautelosa de los fondos, que todavía no están totalmente convencidos a volver a los mercados y evalúan día a día la situación del contexto y de cada mercado.
Mientras tanto, muy pocos negocios se hicieron en el mercado local. La exportación se mantuvo afuera de los mercados de cereales y sólo se vendieron lotes aislados de soja en los puertos de la zona de Rosario. Los precios bajaron mucho y quedaron lejos de las órdenes, por lo que el productor se mantiene atento y decide esperar.
Por Flavia Rossi - Analista de Mercado de fyo.com

miércoles, 15 de julio de 2009

La fuga de capitales agrava la recesión



La salida de divisas acorrala a la administración K y la deja con muy poco margen de acción. La economía se seca. Llegan vencimientos de deuda y el país no tiene crédito externo. Analistas explican qué pasará en los próximos meses y qué sector aparece nuevamente en la mira para “salvar la caja”

La fuga de capitales no cesa y es de por sí el problema más grave que enfrenta el Gobierno.

En lo que va del año, salieron del sistema unos u$s10.000 millones, cuando el superávit primario (ingresos menos egresos) fue apenas de $6.000 millones y prácticamente se extinguirá en el segundo. En 2008, dicha cifra había sido tres veces superior. El tema es grave, dado que la dolarización seca la economía del país, deja sin resto al sector público a la hora de incrementar reservas y de proveer liquidez al mercado financiero. En definitiva, reduce la cantidad de dinero disponible para que los bancos presten al sector privado, alargando aún más la recesión por la que transita el país.
Para el economista Carlos Melconian, de M&S Consultores, el nivel de actividad del tercer trimestre puede ser peor que el del segundo porque “la fuga de capitales sigue alta, el consumo empieza a sentir la sequía monetaria y la inversión privada está totalmente parada”. En igual sentido, Aldo Abram, titular de la consultora de Exante, sostuvo a iProfesional.com que “la dolarización tiene un impacto adicional en las cuentas públicas al disminuir la recaudación”. Se agrava el problema.
Hasta la crisis del campo, el único comprador de divisas era el Banco Central, que como contrapartida emitía pesos que volcaba al mercado y alimentaba así al circuito monetario. Desde abril de 2008 la situación cambió radicalmente: el sector privado desplazó al BCRA en la compra de divisas y dejó a la entidad con poco margen de maniobra para inyectar pesos al sistema. "La fuga de capitales empezó en el 2007 y se acentuó en el 2008 con el problema del campo en marzo, con la expropiación de las AFJP en octubre y el acto eleccionario de este año", afirmó Abel Viglione, analista de FIEL a iProfesional.com.Los u$s43.000 millones que salieron desde mediados de 2007 equivalen a una pérdida anual del 8% del Producto Bruto Interno. El pico más alto se dio en el segundo trimestre de 2008. A partir de entonces, la situación pareció descomprimirse durante los primeros meses de 2009, pero en junio volvió a encenderse la alarma, fiel reflejo de que el problema de fondo subsiste y más aún, tiende a agravarse, a pesar de los estrictos controles de AFIP, CNV y Banco Central sobre los grandes compradores.
Esta vez, el detonante fue "la incertidumbre que trajo las elecciones", tal como subrayó Abram. Los diferentes economistas consultados por iProfesional.com estimaron que la fuga de divisas durante junio osciló entre los u$s2.200 y u$s2.400 millones, por lo que el semestre habría concluído con un monto que rondaría entre los u$s9.800 y los u$s11.500 millones.
“En junio, la fuga terminó en u$s2.400 millones y el BCRA debió vender más de u$s800 millones para que el dólar no suba”, explicaron desde la consultora dirigida por Carlos Melconian y Rodolfo Santángelo.

¿Quién se lleva el dinero?

Según Economía y Regiones, la consultora que conduce Rogelio Frigerio nieto, la salida de capitales del sistema es consecuencia de las expectativas negativas de los agentes económicos y del clima de desconfianza que impera en la actualidad.
“En realidad, mucha gente tiene la imagen de que la fuga de capitales está representada por un hombre rico con una valija llena de dinero que va a dejar el país, pero en realidad es algo mucho más amplio y tiene que ver con la incertidumbre sobre las futuras acciones del Gobierno”, explicó el director de Exante.El analista agregó que "la mayoría de los argentinos, ante el temor optan por ahorrar, retirar los depósitos y comprar dólares para dejarlos en el placard o en cajas de seguridad.
Esta medida tiene como principal costo una caída en el nivel de la producción, básicamente porque se estanca el consumo”.Hoy en día, merced a los controles que ejerce la Secretaría de Comercio Interior sobre las mesas de dinero y las propias compañías para evitar la compra, el movimiento de billetes se explica por la demanda minorista.“La fuga de capitales es hormiga”, dijo el economista Orlando Ferreres. “Es la gente que los adquiere en las casas de cambio, pero no solamente en la calle San Martín, sino en cada provincia y en cada pueblo”, agregó.En el segmento mayorista, el Central tiene al mercado más controlado.Callejón sin salidaDe mantenerse esta tendencia, los analistas consideran que este año podrían fugarse unos u$s20.000 millones que se sumarían así a los u$s23.000 millones de todo el 2008.
Según explicó Jorge Todesca, titular de Finsoport, “para el segundo semestre, la salida registrada en estos primeros seis meses no es sostenible en el tiempo", un punto en el que coinciden todos los analistas consultados por este medio. El ex funcionario agregó que “si se mantuviera este nivel, tendríamos a fin de año una cifra cercana a los u$s18.000 millones, frente a un saldo comercial de u$s15.000 millones, por lo que habría un faltante de u$s3.000 millones". El especialista agregó que "hay un límite en la desmonetización", haciendo referencia a que cada dólar que sale equivale a menos pesos disponibles para prestar a particulares y empresas. Incluso, para otras consultoras la situación es aún más grave dado que proyectan una fuga cercana a los u$s23.000 millones. Para Econométrica, “la salida de capitales se ve agravada si se tiene en cuenta la evolución de las cuentas públicas, que reflejan un fuerte deterioro en el primer semestre del año, con una reducción del superávit primario que, si no se considerasen los nuevos recursos provenientes de las AFJP, rondaría el 90 por ciento". Este fuerte derrumbe hace que, al no tener acceso al crédito externo, el Gobierno se encamine a un callejón sin salida a la hora de financiar el pago de deuda (cercana a los u$s8.800 millones para este segundo semestre, entre capital e intereses, según dio cuenta Ferreres). Más fuga, más recesiónPara que la economía evite un segundo año seguido de recesión, el Banco Central tendría que revertir ese drenaje y comprar en los próximos doce meses un monto similar al de la salida de divisas. Según Melconian, “en el segundo semestre de 2009 el superávit comercial rondaría los u$s1.000 M por mes. Por lo tanto, si la fuga de capitales se estacionara en idéntico piso, no habría stress cambiario pero tampoco más liquidez y será difícil que así se vaya gestando un rebote notorio del nivel de actividad”. “Pero si se disparara por arriba de ese número, el superávit comercial no va a alcanzar para financiarla”, sostuvo. De esta manera, Melconian explicó cómo la fuga impacta de lleno agravando el escenario recesivo por el que transita el país al restarle liquidez al sistema y reduciendo las posibilidades que tiene para una salida rápida. Un sector en la miraAnte este escenario de difícil solución los analistas esperan que la ANSES, el Banco Nación y el Central sean quienes ayuden a cerrar este agujero, aunque también ven más de cerca la necesidad de recurrir al crédito externo. Para Melconian, aunque el Banco Nación le preste al Tesoro $9.000 millones (el tope que le puede dar según su Carta Orgánica) y use unos $1.000 millones de adelantos transitorios del BCRA, al Tesoro no le alcanzarán los pesos para comprar los dólares que necesita sin financiamiento de un organismo internacional. El especialista no descarta que se apele directamente al uso de reservas mediante alguna modificación legal que habilite al Gobierno para hacerlo. Sin embargo, por estos días crecieron fuerte las versiones que dan cuenta de que, para cerrar la brecha fiscal, se recurriría a un bono "voluntario" que se le impondría a los bancos que, dicho sea de paso, cuentan en la actualidad con una "irresistible" dosis de liquidez. Al respecto, dicho excedente (de liquidez) rondaría los $15.000 millones, sin contar los $24.000 millones de tenencias de Lebac y Nobac, de los cuales $11.000 M son del Banco Nación. “Tomar una medida como la de los bonos sería un descarrilamiento perjudicial para el sistema”, sostuvo TodescaSegún Abram, “si los bancos tienen esa liquidez, es producto de la misma desconfianza sobre el devenir de la economía. Las entidades la necesitan para cubrirse de una posible corrida bancaria, porque hay que recordar que la plata es de los depositantes, no de los bancos y éstos deciden mantener ese efectivo para poder responder los posibles pedidos”En tal sentido, el analista de Exante fue concluyente: “Si el Gobierno decidiera colocar bonos, sería una señal de saqueo del dinero y aún si los depositantes no reaccionaran, los bancos volverían a acumular esa liquidez debido a la misma incertidumbre”.De avanzar en esta idea, no sería la primera vez que los bancos terminen resolviendo los problemas de caja que tiene el país derivados del exceso en su gasto público.

Fuente: Infobaeprofesional