jueves, 20 de mayo de 2010
lunes, 17 de mayo de 2010
viernes, 30 de abril de 2010
martes, 20 de abril de 2010
domingo, 27 de diciembre de 2009
Nuestro futuro puede deparar una segunda crisis mundial.
George Soros.
NUEVA YORK.- Estamos en un momento en que es amplia la variedad de factores de incertidumbre que enfrenta la economía global. Acabamos de pasar la peor crisis financiera desde la II Guerra Mundial. Las únicas comparaciones relevantes son con la burbuja inmobiliaria de Japón que estalló en 1991 (de la que no se recuperó) y la Gran Depresión de la década de 1930, excepto que esta crisis fue cuantitativamente mayor y cualitativamente diferente. A diferencia de la experiencia japonesa, esta crisis involucró al mundo entero. A diferencia de la Gran Depresión, esta vez se puso al sistema financiero un soporte artificial, en vez de permitir que colapse.
La magnitud del problema hoy es aún mayor que durante la Gran Depresión. En 1929, el crédito total en Estados Unidos equivalía a 160% del PBI y creció a 250% para 1932. En 2008 comenzamos con 365% y este cálculo no incluye el uso generalizado de derivados, que estaba ausente en la década de 1930. Pese a esto, el soporte artificial funcionó. Apenas un año después de la quiebra de Lehman Brothers, los mercados financieros se han estabilizado, las bolsas se han recuperado y la economía muestra signos de recuperación. La gente quiere volver a los negocios como de costumbre y pensar en la Quiebra de 2008 como un mal sueño.
Desgraciadamente, es probable que la recuperación se quede sin fuerza e incluso puede seguirle una segunda caída económica, aunque no estoy seguro de si se dará en 2010 o en 2011. Estoy lejos de ser el único que piensa así. Cuanto más dure la recuperación, tanto más creerá la gente que continuará. Pero a mi juicio esto es característico de las situaciones que están lejos del equilibrio, cuando las percepciones tienden a ir a la zaga de la realidad. La mayoría de la gente aún no comprendió que esta crisis es distinta a otras anteriores, que estamos al final de una era. Otros ?incluyéndome a mí? no fuimos capaces de anticipar los alcances de la recuperación.
Las autoridades financieras internacionales manejaron esta crisis de la misma manera que manejaron otras anteriores: rescataron instituciones en quiebra y aplicaron estímulos monetarios y fiscales. Pero esta crisis fue mucho más grande y las mismas técnicas no funcionaron. El fallido rescate de Lehman Brothers fue un evento que cambió el juego: los mercados financieros en realidad dejaron de funcionar. Esto significó que los gobiernos tuvieron que garantizar efectivamente que no cayera ninguna otra institución cuyo colapso pudiera poner en peligro el sistema. Fue entonces que la crisis se extendió a la periferia de la economía mundial porque sus países no podían ofrecer garantías creíbles.
Europa Oriental fue la peor afectada. Los países del Centro usaron los fuertes balances de sus bancos centrales para bombear dinero al sistema y garantizar las obligaciones de los bancos comerciales, mientras los gobiernos se dedicaban a la financiación con déficit para estimular la economía en una escala sin precedente. Pero la creciente convicción de que el sistema financiero global ha escapado al colapso y que volvemos a la normalidad de los negocios es un error de interpretación. La globalización de los mercados financieros que se dio desde la década de 1980 permitió al capital financiero moverse por el mundo, haciendo difícil gravarlo o regularlo. Esto puso al capital financiero en una situación privilegiada: los gobiernos tuvieron que prestar más atención a los requerimientos del capital internacional que a las aspiraciones de sus propios pueblos. A los países individuales les resultó difícil resistir. Pero el sistema financiero global que emergió era inestable porque estaba construido sobre la falsa premisa de que se puede dejar a los mercados financieros a su libre arbitrio sin ningún peligro. Es por eso que cayó y es por eso que no se puede recomponer.
Los mercados globales necesitan regulaciones globales, pero las regulaciones vigentes tienen su raíz en el principio de la soberanía nacional. Hay algunos acuerdos internacionales, como los Acuerdos de Basilea sobre requerimientos mínimos de capital, y también hay buena cooperación entre los entes reguladores de los mercados. Pero la fuente de la autoridad es siempre el Estado soberano.
No basta con reiniciar un mecanismo que se ha detenido, necesitamos crear un mecanismo regulatorio que nunca existió. El sistema financiero de cada país es sostenido por su propio gobierno. Pero a los gobiernos les preocupa su propia economía. Esto lleva a lo que podría llamarse proteccionismo financiero, que amenaza con destruir los mercados financieros globales. Los reguladores británicos no volverán a confiar jamás en las autoridades islandesas y los países de Europa Oriental serán renuentes a seguir dependiendo de bancos de propiedad extranjera.
En la década de 1930, el proteccionismo comercial empeoró una mala situación. En la economía actual, el ascenso del proteccionismo financiero constituye un peligro aún mayor.
© Project Syndicate 1995?2009
El autor es presidente de Soros Fund Management y del Open Society Institute
Traducción de Gabriel Zadunaisky
Fuente: La Nación
jueves, 19 de noviembre de 2009
Mobius, el gurú que pone todas sus fichas en los países BRIC
Ayer, uno de los gurúes más escuchados en el planeta y el mayor inversor en mercados emergentes, Mark Mobius, pronosticó una ganancia de entre 30% y 40% para las acciones de Brasil, Rusia, India y China durante los próximos tres o cuatro años. El argumento: supone que irán aumentando fuertemente las ganancias de las empresas de esos países, ayudadas por la aceleración del crecimiento económico y la reducción de la deuda pública. Estas naciones se convirtieron en “grandes fuentes” de liquidez, antes de la crisis, sobre la base de sus superávits de cuenta corriente.
El presidente de Templeton Asset Management aseguró que por estos días está incrementando sus inversiones en todos los mercados emergentes y, en especial, en las cuatro mayores economías en vías de desarrollo. “Los países BRIC están verdaderamente a la cabeza de nuestras participaciones favoritas. Y ya puede verse que son los que han tenido el mejor desempeño”, contó a la agencia Bloomberg, tras dar una conferencia de prensa en Estambul.
El gurú aclaró que, si bien en un mercado en alza puede haber “caídas súbitas violentas”, los inversores deberían estar “listos a comprar”. Los sectores más dinámicos de los mercados emergentes son los productos para el consumidor y las materias primas, y China y Brasil ofrecen algunas de las acciones más baratas del mundo.
Lo cierto es, por ahora, todo indica que los mercados seguirán convalidando los pronósticos más ambiciosos que se vinieron haciendo sobre los BRIC durante los últimos tiempos. Hace cinco años, por caso, el banco de inversión Goldman Sachs había augurado que, para el 2050, sólo Estados Unidos y Japón tendrían economías más grandes que cualquiera de los países que integran el grupo. La meta parecía, entonces, algo más lejana que ahora. Pero, durante el último año, el consumo de estas cuatro economías contribuyó en 110 puntos básicos a la expansión global, y sus bancos centrales acumularon un total de reservas de alrededor de u$s 3 trillones. La meta a conseguir, parece, está cada vez cerca. Quien sabe...
miércoles, 18 de noviembre de 2009
La oferta a los holdouts superaría en un 50% a la del 2005
Analistas calculan que el precio de mercado de la propuesta superaría los u$s52 por cada u$s100 de valor nominal, frente a los u$s35 del canje anterior
Los analistas financieros calculan que el valor que el mercado le asignará a la oferta argentina para los holdouts estará 50% por encima del de la propuesta del 2005, superando los u$s52 por cada u$s100 de valor nominal original, frente al u$s35 del canje anterior.
La gran diferencia entre las ofertas se sitúa en los "cupones PBI" y a los intereses que el Gobierno estaría dispuesto a reconocer por los pagos acumulados por esos papeles entre 2006 y 2009, consigna el diario Clarín en su edición de hoy.
En 2005 el mercado le asignaba a los "cupones PBI" un valor de entre u$s1 y u$s2 pero gracias al fuerte crecimiento que registró el PBI entre 2005 y 2008, actualmente el cupón en dólares vale 8 dólares y tiene asegurado un pago, en un mes, de cerca de 3,5 dólares.
Los analistas destacan que la oferta se acerca al 50% del valor nominal original de la deuda elegible, lo que se aleja bastante de la quita de 70% que aseveró el ministro de Economía Amado Boudou durante el anuncio de reapertura de la oferta.
Desde el Palacio de Hacienda, continúan argumentando que la oferta será peor a la presentada en 2005 porque los intereses acumulados desde 2003 por el bono Discount se pagaron al contado en 2005 y ahora se pagarán con otro bono, al igual que los pagos del cupón PBI, detalla el matutino.
Según trascendió, la mitad de los bonos en default serán canjeados porque están en manos de fondos que compraron esos títulos cuando valían entre u$s20 y u$s30 y la ganancia por entrar a esta operación podría llegar al 100 por ciento.
Fuente: Infobae
